Todos los vecinos del pueblo buscaron refugio cuando vieron un enorme camión descender despacio la cuesta hacia la plaza principal una espléndida mañana de abril. Pensaron que su dueño, Avelino, había olvidado asegurarlo con una piedra y que la gravedad había obrado su magia desplazándolo calle abajo, pero cuando tomó la última curva del camino […]

El camión — Mi bitácora digital – Irene de Santos
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